Melinda Haynes dijo:

"Forget all the rules. Forget about being published. Write for yourself and celebrate writing".


Seguiré el consejo de Melinda Haynes.

5 de enero de 2010

6

CAPÍTULO DIEZ. Día ocupado.

Sonó mi celular muy temprano. Eran, quizás, las seis de la mañana cuando lo contesté, pues no me fijé muy bien la hora.

-¿Regina? –Claro, era Gaby, ¿quién si no interrumpiría mi sueño?
-Ah. Hola, ¿qué tal?
-No muy bien, a decir verdad. Ya nunca me mandaste las medias magenta. ¡Han pasado como tres meses desde que te las pedí! –sonaba molesta.
-Sí, pero es que no he podido. ¿Y qué haces llamándome a esta hora?
-De fiesta, claro. Y no es cierto que no has podido, tu madre te visitó hace poco, ¿no?
-¿Disculpa? -¿Qué se estaba creyendo?
-Mira, si no me la quieres prestar, sólo dímelo. Yo te dejo en paz. Adiós.
-No –le corté-. A mí no me dices adiós, Gaby. ¿Sabes qué? Es cierto, no quise mandártelas –la verdad era que se me había olvidado-, y no te las voy a mandar, ¿de acuerdo? Y diles a todos por allá que ojalá no se les acabe la saliva hablando mal de mí ahora que ya no estoy –colgué, y de repente mis ganas de volver a dormir desaparecieron.



-Llevaré a Isabela al centro comercial, tía.
-De acuerdo –pasó un momento-. ¿Cómo irán hasta allá?
-Julio nos lleva; él y Pablo tienen “cosas” que ir a ver en el centro comercial.

Me compuse mi suéter verde, el blusón blanco y mi pantalón café oscuro. Luego me miré en el espejo que tenía más cercano para revisar que mi pelo planchado y mi maquillaje estuviera en orden. No podía dejar que Pablo me mirara así…

-Muy bien, ve –escuché a mi tía. “Habría ido de todos modos”, me dije a mí misma.

Afuera hacía un poco de viento, pero el sol estaba intenso. De todas formas me dejé el suéter. Saludé a JellyYogurt que estaba en su casita de madera y luego me dirigí al carro de Julio que ya estaba esperando frente a la casa. Ese auto era muy cómodo y la música que tenía era perfecta. Nos saludamos y esperamos a que Pablo e Isabela salieran de su casa. La idea de ir al centro comercial fue de ella, y Julio aprovechó que Pablo y él fueran a ver lo que sea que tenía que ir a ver (tal vez algo en El Duende) y me invitaron, seguramente para que sirviera de niñera de Isabela.

Al fin salieron. Isabela llevaba un suéter largo gris con una blusa celeste debajo. Pablo llevaba una camisa café y un gorro en la cabeza.

-Hasta que se les antojó salir –regañó en broma Julio dándole un golpe en la cabeza-. A ti no te culpo, Isa. No imagino lo que será vivir con este animal –rió.
-Vámonos ya –mandó Isabela con una sonrisa.
-Lo que diga, su Alteza –contestó el moreno y apuesto amigo de Pablo.

Llegamos al centro comercial y estaba repleto de gente. Los chicos fueron, como lo imaginé, hacia la tienda de aparatos eléctricos. Isabela quería “ir de tienda en tienda a ver ropa”. En el camino nos encontramos a Bea, Marcela y todas las demás.

-¡Hola, chicas! –saludó Isabela, que no tenía idea de nada de lo que pasaba.
-Hola, Isa –la saludaron. Por supuesto que a mí me ignoraron. Estaban a punto de irse cuando les hablé.
-Y, ¿qué hacen por aquí, chicas?
-Sinceramente, nada que te importe –contestó Daniela.
-No debes ser tan ruda, Daniela –enfaticé.
-Soy como quiero ser –en eso, Mari la cortó, pues notó que Isabela estaba preocupada.
-No perdamos nuestro tiempo. Adiós, Isa.

Comenzaron a alejarse, pero luego Beatriz se volteó y, dirigiéndose sólo a Isabela, le dijo:

-Mantén alejado a Pablo de Regina, Isa. No querrás que se le contagie lo perra que es.
Eso era pasarse. Me dolió demasiado. Y lo peor de todo, enfrente de Isabela. Aunque tal vez lo peor era que le estaba aconsejando que Pablo no se juntara conmigo… ¿Cómo no vería a Pablo nunca?

Isabela pareció no entender, y Bea tenía una cara horrible de fingida satisfacción, una cara que nunca le había visto. Me llevé a Isabela lo más rápido que pude, intentando que mis ojos no se llenaran de agua.

-Chicos, nos vamos –dije entrando a El Duende.
-¿Cómo? ¿Tan rápido? ¿Qué las chicas no se entretienen horas paseando por el centro comercial?
-Estamos listas ya, ¿verdad, Isabela?
-Yo… -miró mi cara llena de tristeza-. Sí, creo.
-Bueno, esperen a que nosotros terminemos y nos vamos –Julio resolvió distraídamente. A él se le había escapado mi mala cara, pero a mi pequeña amiga y a Pablo no. Maldita sea la familia Abascal.



Salimos del centro comercial y nos despedimos de Julio, que tenía mandados que hacer en la tarde. Ahí fue cuando Isabela me abordó.

-¿Qué pasó con las chicas?

Silencio. Mira a Pablo.

-¿Por qué están peleadas?

Nuevamente silencio.

-Bien, pues no me respondan –una enojada Isabela se entra a la casa.

Pablo se me quedó viendo un momento.

-Así que… ¿pasó algo con las chicas?
-No quiero hablar de eso –corté. No le iba a decir que me habían llamado perra y que dijeron que sería mejor si no nos juntáramos, como si fuera un “virus de zorra”.
-Claro –dijo él-. ¿Nos vemos más tarde, entonces?
-Claro –repetí su misma respuesta.

Pero el “más tarde” fue en realidad como quince minutos, porque después de ese corto tiempo entró Pablo a mi habitación.

-¿Quién te dejó entrar? –pregunté sorprendida. Mi cuarto, como todo el tiempo, estaba muy desordenado. Había hasta una bolsa de palomitas de maíz abierta y regada que había comido esta mañana.
-Tu tía, quién sino. Vaya, eres como una cerdita –bromeó.
-No te burles. Si me hubieras avisado al menos habría recogido la bolsa –dije apenada.
-Calma, no pasa nada –se recostó en la cama.
-Bueno, ¿y tú que te has creído? –reí.
-¿Qué? ¿No puedo ponerme cómodo? Tú estás en esa cómoda silla de escritorio.
-Lo que digas –me volteé algo nerviosa. Estaba conversando con Mariano en Messenger, pero de repente esa conversación tan interesante pasó a segundo plano. Tenía a Pablo Abascal en mi habitación…
-¿A qué horas? –me sacó de mis pensamientos.
-¿A qué horas qué?
-A qué horas vamos a salir al jardín.
-Ni siquiera sabía que íbamos a salir al jardín –dije extrañada.
-¿Qué no lo recuerdas? –eso empezaba a desesperarme. ¿De qué hablaba?-. ¿Cámara? –sonrió señalando el estuche que contenía a su “hija única”.
-No tengo idea de qué hablas. Estás loco, amigo.
-¡Vamos! Sesión de fotos –de golpe se me vino a la cabeza la tarde anterior.
-Oh, no hablarás en serio –me asusté-. No voy a fingir que soy modelo.
-Por favor, Isabela ya está lista. Ponte algo bonito; bueno, toda tu ropa es bonita. Salgamos y ¡a tomar fotos!
-¡Qué no! –solté la carcajada. Me tapé en seguida la boca, y Pablo pareció sorprendido-. Lo siento, mi risa es horrible –me sonrojé.
-¿Bromeas? Es la risa más bonita que he oído en mi vida –ahora sí estaba roja. Pablo sonrió, como leyendo mis pensamientos. ¡Lo odiaba!
-Con eso no me convencerás –traté de parecer indiferente.
-Vas a venir conmigo y punto –de repente se levantó de la cama directo hacia mí. Salté de la silla tratando de escapar por algún lugar de esa pequeña habitación. Se lanzó contra mí y terminamos tirados en el suelo. Nos reíamos sin parar y tenía su cara muy cerca de la mía. Podía oler su delicioso aliento y hundirme en sus bonitos ojos.
-¡De acuerdo, de acuerdo! –me rendí.
-Hm, creo que prefiero estar así –dijo, haciendo alusión a que estábamos tirados y muy juntos.
-Tonto –lo molesté-. Vamos, que sube mi tía y creerá que hacemos saber qué cosas.
-Bien, bien –terminó la pequeña discusión. Se levantó pero se quedó inmóvil-. ¿Te consideras bonita, Regina?

Me quedé impactada. ¿Qué me había preguntado?

-No te pregunté si has asesinado a alguien… Sólo es curiosidad –dijo.
-Pues… No lo sé.
-Deberías valorarte más, ¿sabes? –no me lo decía de mala forma, sino de una manera muy suave. Se sentó de nuevo en mi cama.
-¿De qué hablas? –tuve que preguntar.
-Eres bonita –soltó-. Muy bonita. Pero siento que te enfocas demasiado en tus problemas y te preocupas mucho de lo que piensen los demás. Tienes que quererte… La verdad no sé lo que hablo –admitió.
-No, no. Lo que dices es verdad. Tengo mi autoestima algo baja, ¿no es así? En la ciudad me creía lo máximo, pero es aquí donde me voy cuenta que nunca lo fui, y eso me afecta.
-Es normal –se encogió de hombros-. No debería meterme de todas maneras.
-Al contrario, gracias –ya no sabía que más decir-. Entonces, ¿nos vamos?

Bajamos y, como me había dicho Pablo, Isabela esperaba afuera.

-¿Por qué tardaron tanto? –exigió saber.
-Bueno, estábamos algo ocupados allá arriba.
-No seas tonto –lo empujé-. Lo que importa es que ya estamos aquí.

Y la “sesión de fotos” comenzó.

En realidad, fue muy divertido. Isabela sentía que en verdad era una súper modelo, y la alegría que tenía era contagiosa. Su risa era preciosa, al igual que su sonrisa, como Pablo. Y sus ojos tenían una mirada profunda. De pronto me jaló y me unió a sus fotografías. Fueron muy naturales, aunque algunas, por supuesto, poses y más poses.

-Y si… -oíamos decir a Pablo, que se tomaba muy en serio las cosas cuando se trataba de fotografiar. “Mueve el brazo por aquí”, “baja tu pierna”… Como si la sesión fuera real. A veces se acercaba a colocarnos en determinada posición, y podía sentir su fría piel sobre mi brazo, mano, cara o lo que sea que estaba “componiendo”. En un momento se detuvo y mirándome a la cara sonrió y dijo-: tendrás las fotos más bonitas en Facebook, Myspace, MSN y todo lo que usas.
-Bajo derechos de autor –lo miré con una tímida sonrisa también.

Terminamos y nos sentamos a descansar. Les llevé bebidas y algunas galletas de avena.

-¿Alguna vez has estado en una agencia de modelaje? –me preguntó Pablo.
-Nunca –contesté.
-¿Y alguna vez trabajaste con un fotógrafo profesional?
-Nunca, hasta ahora.

Se mostró feliz ante la respuesta que le había dado.

-¿Y tú? –me dirigí a Isabela.
-Ningún profesional, ninguna agencia –a esto Pablo se mostró ofendido, pues su propia hermana lo había llamado novato. Yo me reí y me bebí el resto de la limonada.



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He aquí el décimo capítulo! Ojalá les guste! MIL GRACIAS a mis seguidoras y gracias por comentar y recomendarme... Y Amanda gracias por tus comments! La "ofensa" del otro día me enojó miles porque fue mi tonto hermano ¬¬ Gracias por lo que dijistee de todos modos :D

Recuerden! blogs que recomiendo en una lista de la derecha!! Prince and I Revolution está re cool, fácil de leer y te engancha!! y Una no tan típica historia de amor también muy bueno!! Me interesa saber qué pasará con Cris... Si no describo todos los blogs no es porque no quiera sino porque no me queda tiempo pero por eso mismo están todos en la lista! porque todos son MUY buenos!

6 comentarios:

Charlotte dijo...

Holaaaaaaaaa! graxx x pasart x mi blog y comentar! :D Solooo me lei un cap de tu story.. pro prometo ke mañana los leo todos.. y t digo ke tal me parec.. Aunq lei 1 como ya t dije y me encanto! xD.. Buenoo.. ya hee publicadoo.. jeje.. pasat cuando puedas! me voyyy chaiitoo!

Ah y no los leo todos ahorita xq ya son las 11:20pm y me estan mandando a dormir.. --".. haha xoxo

Marcy dijo...

Hola!!!
Bueno ps auqi pasando oie estuvo super este capp publica mas pronto memuero si no publicas ahaha bueno bueno ps nos vema chao

Amanda; dijo...

Awww gracias por lo de mi Blog cuidate mucho, me boi porque es tarde ;)...

P.D. el capitulo fue genial 8-D

*JeM*FaA* dijo...

jajaja hoy comenze a leerlo
me encanto!! escribes super
y creo que me enamore de pablo
jaja okno u.u
esta super tu blogg
sigue asi.

byye b'sos
si puedes entra a mi blogg
es muy patetico pero esque
bueno quien me manda a soñar con eso.
muak(L)

Charlotte dijo...

:O! amoooo tu blooooggg! de verdad de verdad... la historia es demasiado bueenaa! :D .. spero publikes prontoooo! xfasssssssssss! ^^.. Yaa he publicadooo nuevos cappss... =) spero t pases y coments! ya sabess no tardes el subir el cap 11,12,13 etc etc.. haha.. xD xoxo

Karina dijo...

hola

grax x recomendar mi blog...

me super hiper mega encanta tu historia, te lo juro!!!!

eres una gran escritora... no como yo... a mi me falta muuuucho que perfeccionar....

me he tardedo un buen el leer todo pero x fin casi termino...

adios

y pasa por mi blog... (pronto publicaré, ya que termine de leer tu historia; si no publico en varios dias va a ser tu culpa... haha no te creas)

adios (de nuevo