Melinda Haynes dijo:

"Forget all the rules. Forget about being published. Write for yourself and celebrate writing".


Seguiré el consejo de Melinda Haynes.

24 de enero de 2010

13

CAPÍTULO DIECISÉIS. Con sabor a café.

-¿Tienes permiso? ¿Desde cuándo? ¿Por qué no me habías contado?

Pero Pablo no respondió. En vez de eso me abrió la puerta del automóvil para que pudiera entrar en él y luego se pasó al asiento del conductor.

-¿Te gusta? Al menos ahora no tengo que rebajarme y pedirle a Julio que me lleve a todas partes; no, ahora sólo tengo que decirle que me preste su carro.
-¡Pero no sabía que ya habías sacado licencia!
-El mes anterior a mi accidente en la pierna –me explicó-. Ahí fue cuando lo obtuve. Pero entonces ocurrió lo del yeso y mis padres lo encontraron gracioso, porque tuvo que pasar un tiempo sin que pudiera estrenar el permiso.
-Vaya, te felicito. ¡Es genial que manejes!
-Es emocionante –rió.
Condujo hasta el centro comercial y comentó algo acerca de mi ropa.
-¿Ves? Dedicas todo tu tiempo a tu imagen exterior –yo puse los ojos en blanco y él sólo volvió a reír-. Pero no me importa, así eres perfecta.

Llegamos a & Café y pedimos un capuchino para mí y un espresso para él. Nos sentamos en una mesita y comenzamos a saborear nuestras bebidas.

-Amo el café –dijo de pronto-. Aún cuando era pequeño me encantaba.
-¿Tanto te gusta? A mí no de esa forma, pero sí lo disfruto mucho –luego me recordé de algo y reí un poco.
-¿Qué pasa? –se interesó.
-No es nada… Sólo recuerdos.
-Recuerdos… Yo recuerdo cuando tenía siete años y pensaba que la varicela era, además de una enfermedad, un tipo de animal parecido a la gallina –no pude contenerme y solté una carcajada.
-¡¿Una gallina?! ¡Qué divertido! Yo me acuerdo cuando tenía nueve años y mi único sueño era tener un unicornio y volverme un hada. Mi hermanita, en esa época, quería ser dinosaurio.
-¿Un dinosaurio?
-Así como lo oyes. Le encantan, no tengo idea de por qué.
-Al menos ella no quería ser una criatura totalmente ficticio –se burló.
-Ni que tú nunca hayas deseado ser un súper héroe o algo así.
-Tienes razón. También luchador profesional. Todas las noches me lanzaba contra mi padre y jugábamos luchitas.
-Como todos los niños –sonreí. Pablo me devolvió la sonrisa y luego se puso serio.
-¿Extrañas mucho al tuyo?
-¿A mi padre? Sí, muchísimo. Todo sucedió muy rápido y fue súper confuso. Ni Sofía ni yo y creo que ni mi madre entendíamos lo que pasaba.
-¿Qué es lo que más recuerdas o extrañas?
-Podrá sonar gracioso pero… Unos panes.
-¿Panes?
-Sí, él preparaba unos sándwiches deliciosos. Llevaban de todo: lechuga, tomate, queso, pepperoni, jamón, mostaza, mayonesa, aderezo italiano, aguacate… Eran sabrosos. No he vuelto a comer uno igual en mucho tiempo.
-Podrías prepararte uno.
-Lo sé, pero es que no quiero. Tal vez suene infantil pero quiero que sea alguien quien me los prepare, mucho mejor si fuera él, claro.
-Qué duro –susurró.
-Lo sé.

Los minutos continuaron y pasamos de conversaciones tontas a serias, de serias a ridículas.

-Dolores de cabeza, ¡los odio! No sé si sufro de migraña o algo parecido, pero vivo tragando pastillas contra eso –me contaba.
-¿Y qué dice el doctor?
-Creo que en el fondo no le interesa nada –terminó su café y miró alrededor-. Ese chico no ha dejado de verte desde que llegamos.

Me volteó y me fijé en “el chico”. Era un tipo alto y grandote de cabello rubio.

-No tengo idea de quién pueda ser.
-Yo tampoco. Aunque creo haberlo visto antes, pero no estoy seguro.
-Pablo, ¿te puedo preguntar algo?
-Claro.
-De nuevo, ¿qué ves en mí? –no sabía de dónde salía tanto atrevimiento. Incluso Pablo se sorprendió, pero supo disimular.
-Que eres diferente, ya te lo dije.
-Eso no es cierto. Soy muy igual a todas las chicas que conoces, a veces hasta los mismos gustos.
-Es que eres diferente a tu modo –mostró su bella sonrisa y puso su mano sobre la mía-. Eres modesta, inteligente, bonita y especial.
-Espera, espera, ¿inteligente? Si fuera inteligente habría sabido escoger bien la mayoría de mis decisiones en el pasado.
-Lo importante es que ya recapacitaste que lo que hacías estaba mal, y ahora sí piensas –se encogió de hombros-. Suele suceder –lo que me gustaba de Pablo es que era divertido y no se tomaba todo tan a pecho, sino que disfrutaba de la vida.
-Gracias –fue lo único que dije. Acarició mi mano unos segundos y luego la separó.
-¿Quieres ir a caminar?
-Creo que será mejor irnos –le expliqué. En realidad no deseaba eso, pero no tenía opción-. Mi tía me pidió que llegara antes de las 6:30, no sé por qué.
-Vaya, nos dejó muy poco tiempo.
-Lo sé, pero si no es nada importante tal vez podamos salir otro ratito más.
-Perfecto. Vamos, entonces. Pero antes, debes pagarme –estaba sacando el dinero de mi billetera cuando me detuvo-. No hablo de ese tipo de paga. Dame un abrazo y estamos a mano.

“¡Gracias, Dios!”, grité en mi mente. Mi corazón comenzó a palpitar como alocado y yo le di a Pablo lo que pidió.

-Qué bien huele tu perfume –susurró en mi oído.

Durante el camino al parqueo subterráneo pude sentir un leve roce de la mano de Pablo cerca de mi mano, como si quisiera tomármela. “Vamos, sólo tómala”, rogué. Pero nada sucedió.
Llegamos al auto y no había nadie cerca. Pablo me miraba fijamente y yo a él. Lentamente colocó su mano derecha sobre mi hombro y comenzó a acercar su cara a la mía. Todo iba de maravilla cuando decidí apoyarme en el carro negro. BIP, BIP. La alarma casi nos mata del susto. Pablo rebuscó las llaves y la detuvo antes que se armara un escándalo.

-Lo siento –me avergoncé.
-Tranquila, no pasa nada –pero la magia se había ido. Sonó mi celular y era mi madre diciendo que ya casi llegaba a mi antigua casa, que el viaje había salido a la perfección. Me alegré por ella pero la maldije en mi mente, porque quizás sin esa llamada todo hubiera podido continuar.

Pablo me introdujo en el carro suavemente y arrancó. Llegamos a casa de mi tía y me abrió la puerta como todo un caballero.

-Avísame si nos podemos ver más tarde –pidió.
-Claro, yo te llamo –le sonreí y él me dio un beso en la mejilla. Luego me miró pícaramente y adiviné lo que pensaba-. ¿Otro abrazo?
-¿En serio me lo darías? –comenzó a abrir sus brazos.
-Hm, no. Tendrás que esperar hasta la playa –me escabullí cuando intentó atraparme y corrí hacia la puerta de entrada-. Ciao –le grité.
-¡No se vale! –oí que decía mientras yo cerraba la puerta. Caminé hasta la ventana y lo vi a través del vidrio. Daba vuelta y se encargaba de regresar el carro a Julio.
-Ya estoy de vuelta, tía –exclamé cuando me separé de la ventana.
-Hola, Regina. Regresaste temprano.
-¿Bromeas? Tú me pediste que regresara antes de las 6:30.
-No, no, te dije 7:30.

Qué desastre. Estuve a un milímetro de besar a mi amor adolescente y no lo hice porque escuché mal el horario del toque de queda. Era eso o mi tía sí se había equivocado. ¡Era para matarse! Pude haber pasado una hora extra con Pablo.

“Puedo ir a esperarlo en casa…”. No, ya había molestado mucho. Además yo estaba un poco cansada. Mejor subiría a contarle todo a las chicas por la computadora y hasta a Mariano si lo veía conectado.

La lucecita anaranjada del Messenger no dejaba de titilar. Bea quería saber por qué no nos besamos, Marcela no dejaba de poner aw’s cuando le conté lo de las caricias en mi mano, Inés estaba muy feliz por mi y me aseguraba que en la playa iba a suceder algo especial, Daniela y Mari estaban molestas conmigo porque pude haber pasado una hora más con él y Mariano… Pues él estaba feliz por mi, pero no saltando ni poniendo aw’s y caritas de ternura porque no era una chica.

A casi todos les daba copy paste, porque escribir tantas veces lo mismo era cansado. Pero fue una ventana la que llamó más mi atención. Julio me ponía: “enhorabuena :D”. “¿Enhorabuena?”, me extrañé. “Pues sí”, continuó él. “Pablo ya me contó todo. Está aquí a la par, y me está dando unos buenos golpes porque no quiere que te diga esto. De todas formas no pasó nada del otro mundo, ni se besaron”. Vaya, este Julio era atrevido. “Ouch, ahora me pegó más fuerte”. “Dale lo más duro que puedas, Pablo”, dije en mi mente.

Llegó la hora de la cena y una típica costumbre: el doctor Solares estaba de nuevo en casa. Me preguntaba cuándo celebrarían la boda esos dos.

-¿Y qué hiciste hoy, Regina? –“Salir con mi chico”, pensé.
-Fue un día muy ocupado, estoy cansadísima. Mamá vino y arreglamos unos asuntos un tanto serios, después salí con un amigo mío.
-Ya veo. ¿Pero segura que estás muy cansada?
-Algo. ¿Por qué? –pregunté mientras me servía unas papas cosidas con sal.
-Porque tengo tres entradas para el cine y no sé si te gustaría acompañarnos.
-¿Hoy? ¿A ver qué? -¿quién se resistía a una película?
-No lo sé, no sé qué hay en la cartelera. Pero a mí no me molestaría ninguna.
-Ni a mí –intervino mi tía.
-¡Genial!

Y nos fuimos al cine. Vimos una película algo rara, de género dramático. Hasta lloré de tristeza. Luego regresamos a casa y al fin pude descansar. Me tiré en la cama vestida como estaba y me desconecté del mundo inmediatamente. Comencé a soñar.


El esperado fin de semana al fin había llegado. Tres días de pura relajación y sabor a océano era lo que tenía planificado.
La arena me rozaba suavemente la cara, y el aire cargado de sal bañaba mi cuerpo. El aroma a mar era sabroso y la vista aún más fantástica. Caminaba descalza y el sentir mi piel contra lo tibio del suelo era agradable. Pero eso era nada comparándolo con la sensación que tenía en mi mano. Iba tomada de otra mano humana, la de un chico.
Pablo era tibio, todo lo contrario a la impresión que daba su blanca piel. Los rayos del atardecer se reflejaban en su cara y se miraba aún más guapo que de costumbre. Su cabello se mecía con el viento y sus ojos brillaban. Llevábamos horas tomados de la mano y caminando, observando el dulce ocultamiento del sol. ¿De qué hablábamos? De todo. De cómo nos conocimos, de cuánto tiempo habíamos perdido.

Me sentía segura con él.
De perfil se miraba hermoso; de frente, aún más. Pero no era sólo la belleza que emanaba lo que me atraía a él, sino también su increíble manera de ser. Él sí me quería. Al fin. Al fin un chico me quería de verdad.
Nos detuvimos y nos tomamos de ambas manos. Me decía que me amaba, que yo era especial y que siempre me había estado esperando. Yo me sentía la mujer más dichosa del mundo. Nuestros rostros se acercaban cada vez más y más. Sabía lo que venía a continuación, pero entonces…


BIP, BIP.

¡No era cierto! Otra alarma había arruinado mi momento. ¿Cómo soy tan tonta de dejar una alarma a las once y treinta de la noche? ¿Para qué era, de todos modos? La detuve y casi me da un ataque de ira al recordar dónde había dejado el sueño.

No importaba, ya no había remedio. De todas formas era un sueño y sólo eso. Me cubrí con la sábana y me aseguré que ya no tenía ninguna otra alarma activada. Y volví a quedarme dormida al instante.



______________________
SU REGALO POR HABER ESPERADO TANTOO!!!! Uff escribí con una prisa.... Ni siquiera sé si está bien el capítulo :S Mañana o cuando tenga tiempo lo revisoooo y si tengo que corregir algo les aviso, pero ahorita me echan de la compu!!!

OJALÁ LES GUSTEEE :D

13 comentarios:

Siimplemente...YoH =) dijo...

Ahhhh!!!
porq me dejas con la duda!!...K mala!!...
Me kede supr enganchada con tu blog!
Pasate x el miio
Bye!

Anónimo dijo...

AaAaAa que mal que no se besaron jajaja y pudo pasar mas tiempo con el que mal.... ojala en el proximo cap se besen

bueno cuidate escribe cuando puedas (espero que pronto jaja)
att: mari

Vaal<3 dijo...

Mee encanta*-*
Diooos casii se besaaan!!!!
Quww watress publica projro!!
Haha que rosa cn julioXDD
y pablo pegandoleX:
dios T.T
pobree isaa T.T
esperoo que mwjore!!
Cuidatee andre(:
bss; Vaal<3

Marcy dijo...

UU Q lindo es tan perfecto ah q bonito y Julio es super haha animando asu amigo haha bueno espero publiques pronto no se si podre resistir al fin de semana espero que si bueno bye

Karina dijo...

Hola!!

primera!!!
jeje

que bueno que publicaste!!!

¡¿vas a estar publicando sábado y domingos?!

ojalá y si...

jeje

pasa x mi blog.. (si puedes)

adios

(no olvides que me ENCANTA tu blog)

Izzie dijo...

ahhhh!! tienes que escribir el capitulo de la playa pronto! muero por saber que va a pasar, amo tu blog, bueno los dos, escribe pronto porfass :)

Geraldine dijo...

holaa
casi me da un ataq cuando revise tublog ii vi este capp
graxxxx
lo ame
q hermoxo pablo
lo amo !!!!♥♥♥
ushh q alarmas mas imprudentes
hahaha
pliss renuva pronto
Bye
sigue asi
PD/ia qiero q sea lo de la playa
estoii super impaciente

XOXO

rochii dijo...

me encanto el cap!!
ya quiero el prox.!!
bueno postea pronto!
besos

Silvia dijo...

lindo lindo lindo lindo lindo lindooooo... *.*... me gusto este cap... pablito es demasiado beio... lo adorooo.. xD... ahi hay corazoooonnn.. jajajajaja... me encanta demasiado esta historia, la unica que espero con ansias los cap todos los dias... andre te la comes con esta historia.. la adorooo... *.*.. sigue asi... siguela seras una gran escritora.. xD.. espero el siguiente, y que sea mejor y el siguiente mejor que el anterior... porque mejoras cada dia mas... chau.. cuidate.. XOXO...

Anónimo dijo...

holaaa me encantoo el caap. xqee no se besaroon .... subee prontoo me fasincaa el bloog.. bss

laura p dijo...

me encanta la historia apenas empece ayer y estoy re contra enganchada....me lo recomendo mi amiga gera ME ENCANTA
porfa publica pronto
;D xoxo

Andreα (: dijo...

AAAAA! Termine, al fin :)
Estre la música, el msn, el Facebook & el Twitter tenia mil cosas que me evitaban terminar de leer tu blogg.
Pero ya lo hice & me encanta! :D
Por cierto, cada vez que entro a una de tus publicaciónes me sale: 'http://twitter.com está solicitando un nombre de usuario y una contraseña. El sitio dice: "Twitter API"'
Sera que algo pasa? :S
Bueno, eso es todo..
No puedo esperar a la siguiente publicacion :D

Bel dijo...

Preciosa historia.Ya estoy completamente enganchada...
Muchísimas gracias por pasarte por mi blog y por tu comentario, me hace mucha ilusión poder compartir esto con tod@s vosotr@s! GRACIAS!

Un beso XD